Para el alcalde de San Juan de Lurigancho (SJL), Jesús Maldonado, las redes sociales no son un canal de transparencia, sino un termómetro de conveniencia. En los últimos siete días, la cuenta oficial de Facebook del burgomaestre ha sido testigo de un fenómeno particular: posteos que aparecen con bombos y platillos para luego desaparecer sin rastro apenas la realidad o la crítica ciudadana los golpea.
El primer episodio de este «borrón y cuenta nueva» ocurrió durante las celebraciones por el aniversario del distrito. Maldonado promocionó el evento como «totalmente gratuito», una promesa que se desmoronó en la puerta del Parque Huiracocha. Los vecinos, al llegar, se dieron con la sorpresa de que existían «zonas preferenciales» con un costo económico, lo que generó indignación y caos en los accesos.
A esto se sumó el evidente estado de abandono del recinto municipal (administrado por Serpar), con áreas descuidadas que contrastaban con la fastuosidad del escenario. Pero el golpe de realidad más duro fue el atentado contra un bus de la Línea 50, ocurrido a escasos metros del parque mientras el alcalde celebraba. Ante la ola de reclamos en los comentarios de su publicación, Maldonado optó por la salida más corta: eliminar el post del concierto para silenciar la protesta digital.

Imagen que fue eliminado de su cuenta pesonal
El cálculo político de Maldonado no solo se aplica a eventos vecinales, sino también a la alta política. Ayer, el alcalde lanzó un durísimo comunicado contra el presidente del Congreso, José Jerí, exigiendo resultados y acusándolo de «buscar aplausos» en medio del desgobierno por la inseguridad.
Lo llamativo es que ambos pertenecen a la misma fila partidaria: Somos Perú. El mensaje, que fue interpretado como el quiebre definitivo de la «luna de miel» entre el alcalde y el líder parlamentario, fue eliminado en menos de 24 horas.

Post eliminado de la cuenta personal del alcalde de San Juan de Lurigancho
Para analistas políticos, este comportamiento evidencia un cálculo oportunista. Maldonado lanza ataques o promesas para medir la temperatura del momento; si el mensaje genera anticuerpos o si el «pacto» partidario vuelve a serle útil, simplemente lo borra.
Mientras los problemas de fondo en SJL —extorsión, sicariato e inseguridad ciudadana— permanecen intactos, la gestión municipal parece más preocupada por editar su imagen en Facebook que por sostener una posición política coherente.