El ataque a la línea que une SJL, Santa Anita y La Molina desafía el estado de emergencia

La violencia contra el sector transporte en Lima no cesa. La empresa «Cinco Estrellas», clave para la conectividad de miles de ciudadanos de San Juan de Lurigancho, fue blanco de un nuevo atentado presuntamente vinculado a redes de extorsión.

Apenas 72 horas después de que miles de transportistas paralizaran Lima y el Callao en protesta por la inseguridad, la violencia ha vuelto a golpear al sector. La noche del sábado 17 de enero, la empresa de transportes Cinco Estrellas sufrió un ataque a balazos en su base de Jicamarca, un hecho que no solo afecta a los transportistas, sino que amenaza la movilidad de miles de ciudadanos que dependen de la conexión entre San Juan de Lurigancho (SJL), Santa Anita y La Molina.

Según los informes policiales, el ataque ocurrió alrededor de las 11:00 p. m. Testigos presenciales relataron que dos vehículos de color gris llegaron al lugar y, sin previo aviso, realizaron al menos dos disparos directos contra las instalaciones.

«Los dos carros salieron a toda velocidad. El objetivo ha sido la empresa, para cobrarles cupo; ha sido una advertencia», relató un testigo local, quien además criticó la demora de la Policía Nacional, que habría llegado al lugar media hora después de los disparos.

Este no es un hecho aislado para Cinco Estrellas. En menos de quince días, la empresa ha sido blanco de la delincuencia en dos ocasiones; semanas atrás, el mismo local fue atacado con explosivos.

La persistencia de estos ataques subraya la gravedad de la crisis de extorsión o «cobro de cupos» en el transporte público, un problema que afecta no solo a los empresarios, sino a los millones de usuarios que dependen de estas rutas para acudir a sus centros de trabajo y estudio.