El fin del Museo de SJL en el aniversario de Lima

Mientras el centro histórico de la capital se viste de gala para celebrar un aniversario más de la fundación de Lima, en la periferia el panorama es de nostalgia y pérdida. A pesar de los discursos oficiales que apelan a la unidad, la festividad de este año evidencia una fractura profunda: una «fiesta para todos» que no termina de integrar a los distritos más poblados y que, por el contrario, ha sido testigo de la desaparición de sus baluartes de identidad.

El aniversario de la exclusión

La celebración de hoy se ha concentrado, como es costumbre, en el «damero de Pizarro», dejando de lado la historia de la expansión limeña. Para conocer realmente la identidad de la ciudad, es imperativo entender cómo se formaron sus distritos; sin embargo, los espacios de memoria —fundamentales para no repetir los errores del pasado— están desapareciendo bajo la actual gestión de la Municipalidad Metropolitana de Lima que inicio Rafael Lopez Aliaga.

El caso más crítico se vive en San Juan de Lurigancho (SJL). Hasta hace poco, el distrito contaba con un ecosistema cultural dentro del hoy llamado Club Metropolitano Wiracocha. Este complejo no solo era un parque; era un centro de formación que albergaba:

  • El Museo de SJL: Un recinto que permitía a los jóvenes entender la conexión entre la historia antigua y la formación de la Lima moderna.
  • La Sala de Exposiciones de Arte: Un espacio clave donde los artistas locales encontraban una vitrina para mostrar su talento. Sin este lugar, el artista de SJL ha sido silenciado, perdiendo la oportunidad de conectar con su comunidad.
  • Biblioteca y Ludoteca: Áreas de estudio que servían para miles de escolares durante el año escolar y el verano.
  • Cine al aire libre: Una plataforma de difusión cultural para conocer los trabajos audiovisuales del vecino


Cultura por consumo: El nuevo modelo de gestión

La realidad actual para los miles de niños y adolescentes de SJL es desalentadora. El museo ha sido desmantelado y la biblioteca ya no cumple su función social. Lo que antes eran recintos de sabiduría y creación de sentido de pertenencia, han sido transformados en zonas de alquiler para shows de pago.

La investigación señala una inacción alarmante en dos niveles de gobierno:

  1. Municipalidad Metropolitana de Lima: Por priorizar un modelo de «rentabilidad» en los parques zonales que desplaza los centros culturales.
  2. Municipalidad de San Juan de Lurigancho: Por no haber logrado sostener o exigir espacios que garanticen que los jóvenes conozcan la historia del suelo donde viven, asimismo eliminar la sub gerencia de cultura y educación en la gestión.

El impacto en las nuevas generaciones

La desaparición de estos espacios deja a la deriva a la población escolar. Sin un museo o una biblioteca local, se pierde el sentido de pertenencia. Un niño que no conoce la historia de su distrito difícilmente podrá comprometerse con su cuidado y desarrollo a futuro.

En este aniversario de Lima, la pregunta queda en el aire: ¿De qué sirve celebrar una fundación histórica si estamos borrando la historia viva de nuestros distritos?