En el distrito de San Juan de Lurigancho, donde el cemento y la historia conviven bajo el intenso sol de verano, la cultura suele ser un ejercicio de terquedad. El pasado domingo, esa persistencia tuvo nombre propio: FELILU 2026.
La Feria del Libro Luriganchina, organizada por una coalición de colectivos e instituciones —la Coordinadora de Escritores, Mediadores, Bibliotecólogos y Editores de SJL, la organización cultural Quebrada Canto Grande, el colectivo Voces Luriganchinas de Arte y Cultura y la I.E.P. San Vicente—, se convirtió en el escenario de un espaldarazo institucional sin precedentes para un evento autogestionado.
La jornada transcurría entre familias que buscaban refugio en la lectura cuando el ministro de Cultura, Alfredo Luna, y el jefe institucional de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), Juan Yangali, hicieron su aparición. No fue una visita protocolar; fue un acto de reconocimiento a un esfuerzo ciudadano y un compromiso para trabajar de manera conjunta desde los barrios, conociendo sus propias realidades.
El asombro ante la autogestión
En declaraciones exclusivas para el medio Lima Gris, el ministro Luna no ocultó su asombro ante la capacidad de convocatoria de los vecinos frente a la marcada ausencia del gobierno municipal.
«Es emocionante estar aquí. En un lugar que tiene poco apoyo del Estado en sus niveles de gobierno, nuestra función de cercanía es vital. No nos exige presupuesto, solamente presencia», señaló Luna.
La frase resonó con fuerza tras la denuncia pública de los gestores culturales: la municipalidad local ha eliminado formalmente la palabra «cultura» de sus estructuras de gestión, un movimiento que los colectivos califican como un grave retroceso en la gestión pública y el desarrollo social.

Ciudadanía activa y políticas reales
Para Juan Yangali, jefe de la BNP, la feria es un ejemplo de «ciudadanía activa» en un distrito que, paradójicamente, es el más poblado del país pero carece de infraestructura cultural adecuada.
“¿Cómo no apoyarlos? ¿Cómo no trabajar juntos en iniciativas como esta, donde de forma autoconvocada se reúne a la comunidad en torno al libro?”, cuestionó Yangali ante los micrófonos de Lima Gris. El funcionario fue más allá y aseguró que este respaldo no será un hecho aislado: «Estamos aquí con un compromiso firme de trabajar a futuro con políticas públicas reales y concretas, para que el apoyo del Estado sea permanente y visible».
Una agenda pendiente para el distrito
La FELILU 2026 ha puesto sobre la mesa las demandas urgentes de los vecinos de San Juan de Lurigancho:
- Programación anual: La necesidad de actividades constantes, especialmente en verano, dirigidas a niños y adolescentes.
- Infraestructura: La urgencia de centros culturales y bibliotecas públicas que permitan el desarrollo artístico más allá de los patios escolares.
- Formación ciudadana: El uso de la cultura como herramienta clave contra la inseguridad y la fragmentación social.
El éxito de la feria —levantada con recursos propios y voluntad colectiva— deja una pregunta flotando en el aire: si los vecinos pueden organizar un evento capaz de convocar al Ministro y al Jefe de la BNP, ¿por qué el gobierno local parece haber renunciado a su responsabilidad cultural?
Por ahora, la FELILU ha demostrado que, aunque el concepto de cultura desaparezca de los documentos oficiales del municipio, esta sigue más viva que nunca en las manos de quienes escriben, gestionan y leen en las calles del distrito.
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