Vecinos de Andrés Avelino Cáceres (SJL) inauguran su biblioteca comunitaria tras meses de persistencia

Lo que comenzó como un proceso incierto hoy se convierte en una realidad para las familias de la Asociación de Pobladores Andrés Avelino Cáceres. Este último viernes 24 de julio se hizo historia en la comunidad con la inauguración de su biblioteca comunitaria, un logro alcanzado gracias a la dirigencia vecinal y al respaldo de la cooperación internacional articulada con el gobierno local.

El camino no estuvo exento de dificultades. Inicialmente, la asociación formó parte de las gestiones municipales para la implementación de espacios de lectura con el programa de las «Ruritecas»; sin embargo, los avances quedaron en el limbo tras la rotación del personal a cargo, dejando a los residentes sin respuestas claras sobre la continuidad del proyecto.

Lejos de bajar los brazos, la persistencia de la dirigencia vecinal y de los vecinos logró mantener viva la demanda. Finalmente, la articulación entre la Municipalidad de San Juan de Lurigancho y la ONG alemana GIZ —junto a otras organizaciones aliadas— permitió canalizar los recursos necesarios para concretar el equipamiento de esta primera etapa de la biblioteca.

El nuevo espacio cultural se encuentra ubicado a pocas cuadras de la intersección entre las avenidas Santa Rosa y Jorge Basadre. A la ceremonia de inauguración asistieron el alcalde distrital, Jesús Maldonado, representantes de la ONG GIZ y la directiva de la agrupación, quienes celebraron la entrega de este centro para el desarrollo socioeducativo de la zona.

Durante el evento, las autoridades señalaron que este recinto no será el único, proyectando la apertura de más bibliotecas comunitarias en el distrito en el transcurso del presente semestre. No obstante, tanto dirigentes como vecinos coincidieron en que el reto principal no radica solo en la entrega del equipamiento y libros, sino en trabajar conjuntamente para garantizar la sostenibilidad a largo plazo del proyecto.

DATO

El programa de «Ruritecas» se inició en el año 2024 con la proyección original de implementar 50 bibliotecas comunales en el distrito. Sin embargo, a la fecha solo se habían ejecutado 2 de ellas, sin que se conozca con certeza en qué estado se encuentran actualmente ni cómo la municipalidad está monitoreando sus actividades, considerando que la comuna no cuenta con una Subgerencia de Educación y Cultura a la cual destinar los fondos públicos para esta función.