Hoy el Padre Jorge Alvarez Calderón descansa en Paz, a sus noventa años (7/7/1930 – 10/7/2020), Jorge fue inspiración de muchos jóvenes luriganchinos. Aquí un testimonio:
Hoy tuve un sueño muy hermoso, uno de los mejores de este periodo de confinamiento. Un viejo amigo, Jorge Álvarez Calderón era el personaje principal en este sueño lleno de colores y alegría.
Desperté de tan buen humor que decidí hacerle ya este homenaje pensado desde hace mucho tiempo, un año atrás, cuando me enteré que él había decidido ir a vivir en un asilo. No lo hice antes porque no encontraba un archivo fotográfico suyo, en blanco y negro, de los años 60. Este archivo registra el flamante proceso de urbanización de Caja de Agua y Chacarilla de Otero. También hay un registro de las actividades de evangelización y construcción de la capilla de “3 Compuertas” , uno de los pueblos más antiguos y punto de entrada del distrito.
Jorge quedó muy emocionado cuando le enseñe mi primer libro de fotografía y me cedió gustosamente el uso de su archivo recién digitalizado por un amigo de su parroquia.
En la búsqueda y ordenamiento de mi archivo para alimentar esta página pude encontrar el suyo. Quedé tan contento que mi alegría se proyectó en un bello sueño.
A Jorge lo conocí hace 45 años, en un retiro espiritual de la Juventud Estudiantil Católica de Sullana. Quedé muy impresionado por este sacerdote que sonreía como si estuviera poseído por la gracia y cuyos modales educados y corteses derribaron las distancias que yo mismo había edificado frente a los curas de esa época (con los más viejos sobre todo).
Por entonces yo tenía 14 años, militaba en la juventud estudiantil católica (JEC) desde los 12. Recuerdo que la mayor revelación en esa época fue descubrir un Dios vivo, que trascendía a las imágenes dolientes y torturadas que veía en el templo y en un rincón de mi casa, donde mi madre había construido su santoral. Por aquellos años redescubría y retroalimentaba mi fe en las conversaciones, en los libros y folletos que hablaban de un Cristo vivo y solidario con los pobres y con la gente que sufre. Uno de esos libros era “Teología de la Liberación” de Gustavo Gutiérrez . Era un libro difícil, no tanto por el lenguaje que usaba Gustavo, si no por la complejidad de los temas que trataba. Cómo concebir la “teología y espiritualidad” desde nuestra práctica evangelizadora y nuestra vida cotidiana.
El aporte de las ciencias sociales en la reflexión teológica de América Latina, esa fue la gran novedad para nosotros que empezábamos a acercarnos a las ciencias sociales, sobre todo la historia. La teología como saber racional” y “la teología como sabiduría” .todos estos temas fueron tratados por Jorge en ese retiro inolvidable. Me deslumbraba la profundidad espiritual en la reflexión y el amplio conocimiento de lo social, pero sobre todo su didáctica y su tolerancia para los que se nos hacía difícil digerir toda la carga cultural de su charla. Eran temas nuevos y difíciles de comprender, pero no me hice bolas y a cada momento preguntaba y repreguntaba. Nunca vi un gesto de fastidio o cansancio en su expresión, todo lo contrario, al parecer le complacía nuestras dudas y asombros y se esforzaba en ser claro.
Estos son los primeros recuerdos de Jorge, el primer cura intelectual que conocí. Ya en Lima, en mis primeros años de residencia, le acompañé en algunas ocasiones a visitar en los hospitales a amigos y conocidos. Recuerdo a un amigo suyo en silla de ruedas que había perdido a su familia en un accidente de tránsito. Aún sedado, con el rostro bañado en lágrimas, trataba de desahogarse y consolarse en los brazos de Jorge. En esas actividades y en largas conversaciones sobre Carlitos de Faucauld (de quien supe después que apodaban el «Morabito», hombre de Dios y el jesuita Teilhard de Chardin, descubrimos que compartíamos la misma pasión por la música barroca, Mozart y los cantos gregorianos.
En aquellos años, Fernando Távara Castillo y el finado padre José Seminario Pingo me hablaron de lo que ya se había convertido en una leyenda en la trayectoria de Jorge. Él y su hermano mayor, Carlos, habían optado no sólo por el sacerdocio sino que habían renunciado a la fortuna que poseía su familia (dueña de un banco poderoso) para dedicar su vida a la causa de los pobres y al proyecto de construcción de una Iglesia Popular. Esto me sorprendió y me alegró porque yo tenía una idea muy negativa de los curas, sobre todo los de Sullana, déspotas con el pueblo y angurrientos con las limosnas y donativos de los ricos.
Sus primeras experiencias de evangelización las realizó en San Juan de Lurigancho, en los primeros años de la década del 60 del siglo pasado, por entonces una zona preponderantemente agrícola. Los primeros pobladores del Pueblito, capital del distrito, lo recuerdan con mucho cariño, pero fue en 3 Compuertas y Caja de Agua donde realizó a plenitud su labor apostólica. La Iglesia Popular de San Juan de Lurigancho tiene en él su iniciador y más entusiasta promotor.
En los últimos años con la salud algo resquebrajada decidió, junto a su amigo el sacerdote francés Jean Dumont, alojarse en un asilo de ancianos de la avenida Brasil. Por esos días la revista ideéle publicó un reportaje sobre su vida. La periodista reflexiona sobre la decisión de Jorge quién pudiendo vivir sus últimos días en una mansión o en una casa acomodada con mayordomo o empleados de hogar, decide ser coherente y fiel a sus decisiones y elecciones de antaño.
Hoy, internado en una casa de reposo de Pueblo Libre está batallando contra un cáncer del páncreas. Fuerza viejo querido, tú eres uno de mis referentes y guías. Las decisiones que tomé cuando era muy joven las tomé inspirado en tu ejemplo.
En la actualidad San Juan de Lurigancho se ha constituido en el distrito de mayor población del Perú, crecimiento logrado tan sólo en cinco décadas de vida política. Este rápido incremento es consecuencia de un capitulo bastante trágico en la historia contemporánea peruana, ya que la mayoría comparte un suceso común: las poblaciones migrantes fueron víctimas directas o indirectas de la guerra interna. En Lima tuvieron la oportunidad de reencontrarse con sus familias, con sus paisanos o hijos, y gracias al nivel de organización lograron establecerse en diferentes puntos de la Capital. Canto Grande, fue el destino para mucho de ellos y con sus esperanzas e ilusiones, llegó también su cultura y modos de vida. Por ello, el rostro actual del distrito es ésta bella mezcla del Perú profundo.
Para las actuales generaciones, la historia distrital quizás se remonte a estos pocos años, para quienes vivimos desde siempre en éste suelo, nos hemos convertido en los anfitriones de esta maravillosa masa humana, muchas veces sólo nos queda contemplar con nostalgia como los años han ido cambiando la apacible vida rural que antes formó parte de nuestra vida, la modernidad está ocultando y enterrando esa historia creada por otras gentes y que según los estudiosos se remonta a los albores de la humanidad. Sin duda los luriganchinos de ahora debemos encontrar en nuestra historia la inspiración y reconocimiento para dar inicio a una identidad que permita unir esfuerzos para sacar de la miseria económica, social y cultural a este gran pueblo que dejaremos como herencia a los que vienen.
Quienes en ocasiones tienen la suerte de cruzar por la angosta calle del “pueblito de Lurigancho”, con añoranza recordamos su empedrado trayecto o el televisor a blanco y negro que se encontraba sobre una pequeña torre al frente del colegio y que durante las noches era la distracción de quienes maravillados por la magia de la electricidad iban conociendo la modernidad de un mundo que parecía inalcanzable. Hoy al mirar a los costados, es predecible que lo poco de antiguo que permanece en pie será consumido, en menos de diez años, por el duro concreto que no perdona el valor del pasado. ¡No debemos permitirlo!
Hoy deseo escribir sobre una de las costumbres poco conocidas por el resto de la población y aunque parezca increíble ésta se originó con la fundación española de la reducción indígena de Lurigancho. Debemos recordar que El Pueblito de Lurigancho, tuvo su origen en otra conformación más antigua y que los documentos coloniales se refieren como: “El Pueblo de Todos Los Santos de Lurigancho”. Entre los años de 1570 a 1575 se fundó el actual pueblo de Lurigancho, con su doctrina dedicada al culto a San Juan Bautista, es decir nuestro santo patrono. En la reducción indígena, los españoles concentraron a los escasos grupos ychsmas y Yauyos que sobrevivían al interior del valle, los ruricanchu, huachipas y caranpongos. De esta manera las tierras quedaron en el abandono para luego establecerse sobre ellas las haciendas.
Lurigancho no fue un pueblo grande, registra bajos índices de población indígena y se debe al padecimiento de innumerables enfermedades transmitidas y traídas por los europeos. Males como la viruela, o una simple gripe eliminaban en meses a miles de indígenas. Por ello la costa se va despoblando poco a poco y su población natural es remplazada por gente africana, quines desde inicios del siglo XVII trabajan en las florecientes haciendas del valle. Un detalle del antiguo pueblito es su conformación “urbanística” de tipo español, ésta se encontraba articulada con el resto del valle por el camino real, que tiene sus orígenes en épocas prehispánicas; el pueblo cuenta con una plaza, rancherías, casas de indios, un tambo, quizás un pequeño cabildo, gendarmería y una capilla, en cuyo claustro existió un cementerio para los indígenas.
Por tradición, se dice que en el pueblito de Lurigancho paseaba el virrey Amat con su amada “Perricholi”, y que el celebre dramaturgo Enrique Solari gustaba de las fiestas que se hacían en memoria del santo patrón; que destacados criollos, entre ellos Chabuca Granda venían a la fiesta del pueblito a interpretaba celebres valses y marineras; y que en el “Haras Lurigancho” se criaban brillosos corceles de pura sangre, campeones en varios derby. Bolívar lo nombró sede del distrito de Lurigancho Alto (Chosica) y Bajo (SJL) en 1825. Sabemos que su capilla se incendio en diversas oportunidades y fue el terremoto de los años cuarenta la que terminó por destruirla al igual que las fachadas de las antiguas casas. La actual capilla fue nuevamente levantada en los años 50 y desde el año de 1967 el pueblito, según su Ley 16382 de creación política, es capital del distrito y lugar donde debería estar ubicado nuestro municipio.
Tanta tradición e historia no puede quedar en el olvido, por ello quienes con amor mantenemos vivos estos recuerdos, hacemos conocer estos hechos para demostrar a nuestros hermanos que somos un pueblo pujante y maravilloso. Hoy sobre su fértil suelo se muestra el progreso y sabemos que desde un lugar tan pequeño llamado “El Pueblito” se gestó ésta pequeña patria.
Grupos culturales celebrando la fiesta de San Juan
Por ello, es necesario invertir en la conservación de nuestro pasado, el afán comercial viene alterando el entorno, no existe ningún criterio técnico ni restricción en las actuales estructuras que se levantan a la periferia de centro histórico. El gobierno local está en la obligación de efectuar las coordinaciones ante el Ministerio de Cultura para que se declare como patrimonio cultural al pueblito de Lurigancho, por ser: identidad, alma, corazón y rostro de nuestro maravilloso distrito. Fundamentos importantes para valorar lo nuestro.
Gracias al esfuerzo de vecinos y colectivos culturales logramos un acuerdo de concejo que reconoce como celebración distrital a San Juan Bautista sólo falta instituirla con presupuesto y programas para estructurar una mejor celebración y darle la visibilidad y la celebración integre a quienes vienen a conocer de la usanza histórica y cultural que aquí se expone.
Gracias a los esfuerzo de su gente, la parroquia, de jóvenes e instituciones se logra sacar adelante la fiesta y se convierte en un compartir inolvidable, allí está el calentito que prepara doña Clemencia y la señora Salome, la infaltable voz de nuestra morena de oro Libia Arias. También no podemos dejar de mencionar el cariño y atención de don Manuelito y Aurelio Romero, tampoco se siente que la guitarra y voz de nuestro recordado Fernando Lino se halla apagado, él está presente. Para matar el hambre en cada esquina dulces y potajes criollos y para terminar no caerían mal unas cervecitas en las bodegas al ladito del colegio. ¡Salud por ello!.
Nunca falta el cariño de los vecinos
Extraído: Ruricanchomilenario.blogspot.com Título: El Pueblito de Lurigancho como símbolo histórico de nuestro distrito y la fiesta de San Juan Bautista Autor: Julio Abanto Llaque
El Instituto Cultural Ruricancho devela varios de los misterios que existe sobre una foto que anda circulando por las redes sociales que fue tomada antes de la fundación del distrito de San Juan de Lurigancho.
¿Quiénes participaron en la toma fotográfica?¿La foto es a colores?¿Dónde fue tomada la foto?.
El arqueólogo Julio Abanto se encarga de responder todas estas preguntas, dirigiendose a las fuentes mismas y nos hace saber muchas cosas detrás de esa imagen en el programa «Te paso el dato»
Hoy miércoles 18 de marzo, tercer día de cuarentena en Perú, se declaró en nivel tres del coronavirus y un compatriota muere en Madrid consecuencia de este mal. La primera alarma la tuvimos el 11 de marzo por parte de una familia que retorno de Europa y decidió auto aislarse y solicitar al MINSA el descarte respectivo, hasta la fecha no es claro si existen pacientes con el virus.
Desde el desarrollo de las vacunas, los índices de mortandad o sobrevivir con un mal producto de una enfermedad infecto contagiosa, mantiene cifras moderadas. De niño recuerdo que era común encontrar a familiares atacados por la poliomielitis, enfermedad que afecta en los infantes el sistema nervioso y producía deformidad en las extremidades y la posibilidad de no poder desplazarse con normalidad.
Siempre escuché a mis amigos del pueblito de Lurigancho hablarme de la peste y otras enfermedades producidas después de los terremotos como los que se produjeron en el cuarenta y setenta, desastres que causaron muchas muertes, ya para entonces el antiguo cementerio situado al costado de la capilla había dejado de funcionar y la gente empezó a enterrarse en los cementerios de El Sauce y Mangomarca.
Ha transcurrido un años y un par de meses que nuestros vecinos se volvieron a colocar las mascaras, esta vez no fue por un aniego de aguas servidas. (Foto: Archivo ICR – 2019)
Desde el pasado vivimos rodeados de males que han afectado a nuestra población, en algún momento hice un trabajo con mi colega Joaquín Narváez sobre el mal de Chagas el cual se transmite por un chinche y que en las regiones del sur del país cobra muchas vidas. Este mal trasferido por un insecto que acá llamamos “chirimacha” sigue causando muertes en zonas rurales que van de México hasta el sur de nuestro continente y sus cifras llegan anualmente a 10 000 fallecidos[1].
Otro infección y muy recurrente en las impresiones de ceramios moche es la uta o leishmaniosis, la cual se caracteriza por la aparición de ulceras en la piel, incluso en el rostro que en casos severos terminan carcomiendo la cavidad nasal[2].
Esta reciente pandemia hizo su aparición en el continente asiático en 11 de febrero y antes que llegue a nuestro país, teníamos cifras alarmantes de dengue y otras afecciones producidas por picaduras de mosquitos, la cifras son alarmantes entre octubre del 2019 a la fecha se suman más de cuarenta fallecidos y más de 14 casos[3].
Avancen del dengue antes del reporte de primeros casos de COVID-19 (https://es.wikipedia.org/wiki/Epidemia_de_dengue_de_2019-2020_en_Per%C3%BA#/media/Archivo:Epidemia_de_dengue_de_2019-2020_en_Per%C3%BA_actualizado.png)
Históricamente en nuestro país se presume que el primer casi relevante de infección como consecuencia del proceso de conquista fue el Inca Huayna Capaq, estando en Quito sufre un grave mal que sospecha fue la viruela enfermedad que, en 1545, eliminó a millones de pobladores de Mesoamérica. La viruela se propago con los primeros españoles y luego con el arribo de esclavos africanos procedentes de Panamá[4].
Basta con mirar los primeros censos y echar un vistazo el tamaño de la reducción indígena de San Juan de Lurigancho para entender el alto nivel de mortandad que se sucede en los primeros veinte años fundada la ciudad de Lima. Por la dimensión de área útil y distribución de sitios arqueológicos se estima que Lurigancho debió tener unos tres mil habitantes, los cuales se redujeron a unos cientos en pocos años. Fue tan alarmante que la percepción indígena a esta afectación presumía que era la falta de mantener sus antiguos cultos lo que hacía que los costeños, “los yuncas” desaparezcan y a si lo cito del manuscrito de padre Francisco de Ávila:
“….Es posible que los yuncas ya no observen públicamente este culto (a Pariacaca); sin embrago, todos los yuncas siguen practicándolo, cada uno por su lado. Cuando no lo hacen, la gente dice que por esta falta los yuncas se extinguen.Y ellos, los yuncas dicen: “Los habitantes de las punas sigan observando correctamente nuestras antiguas costumbres; de esta manera la gente se multiplica”.
Otro episodio interesante es el reconocer que habían enfermedades endémicas en nuestra región una de ellas la verruga peruana (Bartonella bacilliformis ), la cual tiene un momento memorable cuando Faustino Sánchez Carrión, en su afán de contribuir a erradicar este mal se inocula la enfermedad y hace un detallado seguimiento a la sintomatología, lamentablemente la malestar se complica y el mártir de nuestra medicina fallece el 5 de octubre de 1885.
El riesgo a contagios en un ámbito con poca población es bajo, ahora somo un distrito que en solo 50 años ha crecido enormemente, si a esto le sumamos las condiciones de pobrezas, falta de acceso a servicios básicos, bajo nivel de información y la poca voluntad de hacer bien las cosas tenemos una verdadera bomba de tiempo, la pregunta es, que tanto estamos preparados para enfrentar una crisis sanitaria.
Aun seguimos discutiendo sobre la necesidad de más de un hospital en nuestro territorio, contamos con solo uno de nivel 2-II y una red de centros de salud y postas médicas. Antiguamente solo existía una asistencia media que se deba en la capilla del pueblito, por el crecimiento de población fueron apareciendo en Campoy, Caja de Agua, Las Flores, etc.
Consultorio médico de Santa Ana, en Pueblito de Lurigancho 1960 (Archivo Ruricancho) Centro médico de Campoy en plena década del setenta (Archivo Ruricancho)
Con el desarrollo de la ciencia medicas y las vacunas, hemos logrado controlar diversas enfermedades y el nivel de contagio ha sido bajo y es que, durante el siglo XX, la cantidad de epidemias se pueden contar con los dedos de la mano desde la gran gripe española (1918-1919) que causo 50 millones de víctimas. Hasta el último gran mal del siglo pasado, el SIDA; el cual desde 1981, ha producido más de 30 millones de muertes y sigue en aumento.
En este nuevo siglo epidemias ocurren cada dos años. Es decir, su registro y frecuencia es mas elevada. Esto no es un juego, son cifras reales. Volviendo a nuestro distrito desde su fundación hemos atravesado por “el colera”, un mal que fue detectado en las cotas de Chimbote y luego se extendió a gran parte del país, la cifras de muertes llego a los 2909[5]. Entre el 2009 al 2010, llego a nuestro país la gripe H1N1 y durante este tiempo las cifras de muertes llegaron a 159 personas.
Un mal reciente fue el Zika, el Minsa confirmo que, en 2017, llego a su tope controlando los 180 casos reportados sin ninguna muerte[6] . El virus actual es diferente merece de la comprensión y colaboración de todos, jamás hemos tenido que aíslanos, antes asumir las recomendaciones como lavar bien los alimentes, evitar que se estanques las aguas y vacunarse bastaba, ahora debemos vivir en cuarentena y es necesario. Un distrito donde el nivel de desnutrición es alto, el nivel de enfermedades respiratorias también, niveles elevados de anemia y tuberculosis nos hace pensar que somos un distrito con alto riesgo.
Quisiera terminar con frases alentadores, pero lo que he visto en mis vecinos no es nada responsable ni consolador. Sinceramente no salgan de su casa, haga un programa de actividades en familia, infórmese bien, abastézcase sin acaparar, pero sobre todo no tome en broma este tema. El coronavirus mata, no cargue en la conciencia ser el responsable de llevar la muerte a su hogar.
Mediante su canal virtual Gonzalo Torres, más conocido como Gonzalete, contó la historia de San Juan de Lurigancho en su programa a la vuelta de la cuarentena.
Asimismo solicita que conozcamos Lima sin salir de casa para evitar el contagio del covid 19.
Recuerden que pueden encontrar algunos libros de autores luriganchinos en la tienda luriganchina.
San Juan de Lurigancho es el nombre del distrito capitalino más poblado del Perú. Sin embargo, hoy en día, es muy poco conocida la historia de ocupación de este espacio que hoy se encuentra definido por modernos linderos territoriales.
Pero, ¿desde cuándo vive el hombre en estas tierras? y ¿cuáles son las características geográficas que definen este territorio? ¿Dónde podemos encontrar las respuestas a estos cuestionamientos que resultan fundamentales al momento de procurar la comprensión de estrategias en el manejo territorial?
Dos unidades geográficas fueron el escenario elegido para la configuración territorial de lo que hoy día es el distrito de San Juan de Lurigancho:
Quebrada Canto Grande
El valle Bajo del Río Rímac
No obstante sí quiero poner llamar su atención sobre 3 elementos que resultan fundamentales:
Presencia representativa (en cantidad) de zonas donde subsiste el tipo de ecosistema denominado “loma costera”
Existencia de un canal prehispánico que forma parte del Sistema de Irrigación del Valle Bajo del Río Rímac
Ubicación estratégica que permite el acceso controlado hacia importantes zonas inter y altoandinas
Hasta este punto
no nos hemos referido al tema en que se inserta esta relevante caracterización
del medio geográfico, pero sí hablamos de un proceso histórico de ocupación.
Los tres elementos arriba mencionados sirven para explicar esto último.
1. Las lomas. ¿Qué importancia tuvo su presencia en este escenario? La evidencia arqueológica nos ayuda a recrear un poco la temprana presencia de aquellos hombres y mujeres errantes que buscaban abrigo y comida cerca de los valles de Lima hace aproximadamente 10 000 años. Algunos de estos llegaron hasta la ribera del Río Rímac a buscar su sustento.
Además de los
productos obtenidos de los ríos y mar, ¿qué otros espacios procuraban recursos
de sustento para estos primeros “pobladores”? : Las lomas, porque allí crecen
plantas comestibles (o semi-comestibles), son además el hábitat de numerosas
especies de animales, y son además zonas que podrían convertirse en zonas de
resguardo y abrigo ante el frío y las posibles amenazas.
En Lima, una de
las primeras aldeas “sedentarias” se ubica en una zona de lomas, en Chilca –
Lurín, donde también se halló temprana evidencia de prácticas ceremoniales,
espacios de uso doméstico y restos de los primeros experimentos agrícolas,
hortícolas para ser más precisos. El inicio del proceso de sedentarización se
asocia perfectamente al uso probablemente intensivo del recurso de lomas.
2.- La gente que comenzó a asentarse en esta zona también pudo notar que este tipo de recursos ya no servía para la cantidad de grupos y familias que empezaron a surgir aquí mismo. En algún momento de este proceso, cuando hubo ya surgido el centralismo y la “organización social” comenzó a complejizarse de tal forma que comenzó a surgir con esto la capacidad de administrar el trabajo físico, organizado y tributario.
Es para ese momento que se hace posible el desarrollo de una obra de ingeniería hidráulica que cambiaría la configuración de este espacio: la construcción del canal prehispánico que posibilitó la irrigación de un vasto territorio sería aprovechado para la actividad agrícola hasta poco menos de 50 años.
3.- Un espacio con amplio potencial productivo siempre es atractivo para los grupos sociales más complejos, organismos estatales que buscarán expandir su poderío cubriendo áreas que resulten oportunas a sus intereses político – económicos. Ahora poco se analiza con mucha más atención la compleja situación vial que sirvió a estos organismos estatales en sus propósitos expansionistas (que involucran a su vez fines diversos: administrativos, religiosos, etc.).
El territorio luriganchino no fue ajeno a estos fines, sino que permaneció integrado a redes camineras (como el Qhapaq Ñan) que permitían el acceso -desde esta zona- a otros importantes territorios ubicados en las zonas inter y altoandinas.
Estos 3
elementos fueron cruciales en cada etapa de desarrollo del proceso ocupacional
del territorio hoy conocido como San Juan de Lurigancho, mas resulta necesario
comprender algo más sobre la evidencia material abordada por las
investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas. ¿Qué tipo de información
nos han proporcionado?
TESTIMONIO DE OCUPACIÓN: EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE SAN JUAN DE LURIGANCHO
Los siguientes
puntos, presenta la evidencia monumental, es decir evidencia materializada en
antiguas edificaciones que son parte del testimonio de algunas de las
actividades aquí desarrolladas en distintas etapas de la época prehispánica.
Pre-cerámico Inicial (10 000 a.
C. – 900 a. C.)
Cerro Lurigancho y la evidencia hallada en Cerro Colorado indican
que para épocas muy tempranas existía un culto y respeto a ciertos elementos
importantes del entorno. Para épocas más tempranas es posible hallar evidencia
utilitaria asociada al tipo de economía extractiva desarrollada en y cerca de
las lomas.
Periodo Inicial (900 a. C. –
200 a. C.)
Se reconoce en la arquitectura edificaciones con planta en “U”. Para
investigadores como Lumbreras es la última fase de este periodo que comienzan a
surgir algunas características de las posteriores sociedades estatales. No
obstante, Caral presenta patrones similares desde por lo menos 3000 años antes.
Para esta época en nuestra zon empieza a gestarse la obra hidráulica que
permitió la transformación del territorio.
Horizonte Temprano (200 a. C. –
200 d. C.) Cultura representativa: Chavín
Existe uno o más edificios administrativos estatales que centralizan,
direccionan y operativizan actividades que para entonces comienzan a ser
especializadas. En torno a estos espacios se emplazan aldeas. Para esta época
existe en algunas zonas material denominado chavinoide, es decir de “tradición
Chavín”, por lo que se cree existe un fuerte crédito o apego ideológico
religioso hacia lo que Chavín representaba en casi toda el área andina.
Intermedio temprano (200 d. C.
– 600 d. C.) Culturas Moche, Nasca y Lima.
Aldeas muy densas que ocupan zonas específicas para el control de
recursos. Sus centros administrativos adquieren características particulares
que constituyen elementos identitarios. El manejo del valle es ya intensivo.
Para esta época existe en Lima la primera capital prehispánica: Maranga
Horizonte Medio (600 d. C. –
1000 d. C.) Imperio primigenio: Imperio Wari
A esta época se atribuye la construcción de las redes camineras más
antiguas. Cerca se ubicó el imponente centro de Cajarmarquilla. Pachacamac
adquiere importancia en Lima.
Intermedio Tardío (1000 d. C. –
1476 d. C.) Ischma – Cultura Chancay y Chimú
Época de apogeo de Mangomarca, capital de la sociedad establecida en esta zona del valle. Algunas fuentes bibliográficas refieren la existencia de un curacazgo denominado Ruricancho, el cual formaría parte del señorío Ischma.
Sitio Arqueológico Mangomarca. Foto: Julio Abanto (2016)
Horizonte Tardío (1476 d. C. –
1532 d. C.) Inca
Campoy y Canto Chico son 2 edificios administrativos construidos
estratégicamente por el Estado Inca, para posibilitar el control y
administración de los numerosos recursos producidos (o extraídos) en la zona.
La presencia de un segmento del Qhapaq Ñan en Campoy, muy cerca de la ribera
del río, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de había de integrar este territorio
al poderío incaico.
Sabido que las huestes de
Pizarro llegan a Lima el año 1535. El área de nuestro interés (lo que es hoy
San Juan de Lurigancho) se ubica a ¼ de legua de la Plaza de Armas de Lima. No
se hace difícil imaginar que debió ser el poder acceder a una importante y cercana
zona de producción agrícola.
SAN JUAN DE LURIGANCHO: INTEGRACIÓN SOCIAL DE UN TERRITORIO DIVERSO
Lo que es hoy San Juan de Lurigancho es gracias a lo que fue en la época previa a la llegada de los españoles. O por los menos fue así hasta hace tan solo 50 años. Esto significa tan solo que aquello que nosotros reconocemos como nuestro hogar, hace solo 50 años, tenía un aspecto similar al de la fotografía.
Quebrada Canto Grande en proceso de urbanización. Foto: Jorge Alvarez-Calderón (1961)
Los
luriganchinos heredamos un espacio productivo e integrado que construyeron para
nosotros quienes nos antecedieron, ¿Qué pasó, entonces?
La evidencia más
clara de la importancia de este territorio se localizó hasta ahora poco en El
Pueblito de todos los Santos de Lurigancho, ¿alguien sabe dónde se ubica?
Así es, El Pueblito, la capital histórica de nuestro distrito es testimonio de un suceso histórico acaecido todavía en el siglo 16. La fundación de El Pueblito no fue un episodio alegre para quienes habitaban la zona. El Pueblito de Todos los Santos de Lurigancho es el nombre que adquirió la reducción indígena confinada por los españoles hacia esta zona. Esto significa que pueblo enteros fueron desalojados y destinados a este reducido espacio.
Este acto fue hecho por la corona española con la finalidad de apropiarse de las tierras del fecundo valle (desestimando a la vez la zona de quebrada, porque no comprendieron ni encontraron utilidad para la misma) y no bastó con eso pues además aprovecharon la mano de obra de los indígenas que sobrevivieron a tamaño abuso.
¡Nuestros
vecinos predecesores no solo fueron excelentes constructores y gestores
territoriales, fueron valientes defensores de sus tierras y de su herencia! Nos
legaron un rico territorio que no hemos sabido aprovechar de la mejor manera.
Luego, estos
mismos terrenos agrícolas pasaron a manos de los grandes hacendados y
terratenientes. Y nunca más volvieron a manos de sus legítimos dueños. Hacia
mediados de siglo una Lima fría y ajena comenzó a ver con cierto desdén a
poblaciones enteras que comenzaron a migrar desde el interior del país.
Esta situación trajo como consecuencia
el abandono de tierras otrora utilizadas para la agricultura y la
discriminación y total desorientación de las jóvenes poblaciones asentadas
aquí.
Los años 80 y 90 no sirvieron para atenuar la complicada situación de las poblaciones. El desorden, caos, desinterés y corrupción de las autoridades solo condujeron a agravar el problema de territorialidad. Se nos hizo creer que este espacio, alguna vez ocupado por migrantes que interactuaban con las poblaciones primigenias venidas de otros espacios del ande, no nos pertenecía; y nosotros respondimos con desdén alterando (no para beneficio nuestro) un espacio que consideramos ajeno.
Nunca estuvimos solos. Jamás fuimos una isla. Nuestro espacio estuvo desde siempre integrado con otras zonas del ande costeño y cordillerano.
¿Para qué nos
sirven los espacios de memoria que nosotros llamamos patrimonio cultural?
Como hemos podido ver, no se trata solo de ver o conocer sitios o ruinas arqueológicas, se trata de conservar espacios que nos ayuden a pensar siempre en las potencialidades de “nuestra casa” y del trabajo organizado. Se trata de educar con claros ejemplos, de rescatar nuestras múltiples identidades y de propiciar respeto a las mismas y fomentar valores que nos permitan un dominio armonioso de la naturaleza y del medio, para que eso nos sirva de puerta de escape que nos ayude a salir de nuestros problemas más profundos. Ese debe ser el sentido verdadero del término “patrimonio”.
¿Para qué sirve
el patrimonio?
El espacio de
memoria que nos deja tantas enseñanzas prácticas debe ser no solo valorado sino
preservado de todo peligro. Hasta aquí estamos claros en que cuidar al
patrimonio significa cuidar nuestra
escuela práctica.
En ese camino, ¿qué
podemos aprender?
Fortalecer la organización de la comunidad para la toma de decisiones
Proponer mecanismos provechosos de zonificación del territorio, lo cual permitía un ordenamiento del mismo, para beneficio unidades familiares, colectivos y de la sociedad en pleno.
Establecer mecanismos de control y fiscalización en el manejo de espacios (incluidos los de uso público, como son los propios espacios de memoria)
Generar espacios que puedan convertirse en lugares educativos vivos, donde además se fortalezca la identidad, respeto y la sana convivencia.
El patrimonio no debe permanecer aislado, porque de hacerlo deja de ser patrimonio, este debería estar integrado como parte esencial de las vivencias diarias de las personas y las comunidades. Su gestión debe ser participativa y respetuosa de las múltiples identidades particulares y debe a la vez ponerse al servicio del propósito de constitución de una identidad general.
Aunque aún no se sabe en plenitud sobre la fecha exacta del camino prehispánico que une, en la actualidad, a las localidades de Zárate y Campoy, el Ministerio de Cultura lo declaró como patrimonio cultural de la nación el 2 de septiembre del año 2016, por las evidencias de sus estructuras.
Se le denomino como monumento arqueológico «Camino Prehispánico Cerro el Chivo» con la clasificación de paisaje arqueológico según Resolución Ministerial N°113-2016-VMPCLC – MC. Sus estructuras se ubican hacia la parte media del cerro el CHivo por encima del vivero municipal de Campoy.
Lamentablemente este camino, que resiste más de 600 años, tiene afectaciones por construcción de estructuras de cemento como una escalera y colocación de viviendas y por la construcción de camino vehiculares modernos. A pesar de su descuido, este camino sirvió de conexión para los vecinos ante el desborde del Huaycoloro en el año 2017.
En diciembre del 2018 el libro “San Juan de Lurigancho: Historia y Presencia” fue publicado y presentando en el Museo Metropolitano de Lima. Gracias al financiamiento del programa cultura viva comunitaria de la Municipalidad de Lima.
Este libro comprende una serie de artículos, en su mayoría realizada por vecinos y vecinas de San Juan de Lurigancho, para compartir sus investigaciones y experiencias en cuento la construcción del distrito más poblado del Perú.
Este libro estará disponible, como el de otros autores locales, en la Feria del Libro Luriganchino que se realizará el día 11 de enero, en la plaza central El Pueblito de San Juan de Lurigancho desde las 10:00 a.m. por el aniversario de San Juan de Lurigancho.